La trampa del "filtro gordo": cuando las redes ridiculizan lo que dicen defender
En un momento en el que se habla tanto de salud, bienestar y autoestima, TikTok vuelve a enseñarnos la otra cara de la moneda. La nueva tendencia viral del “filtro gordo” ha llenado la plataforma de vídeos en los que los usuarios se muestran con versiones modificadas de sí mismos con más peso... solo para burlarse.
Puede parecer un juego inofensivo, un chiste visual más. Pero no lo es. Es la representación más cruda de una realidad que muchas mujeres conocen demasiado bien: la gordofobia sigue muy presente, solo que ahora se disfraza de humor, filtros y canciones virales.
¿Por qué los fitros de Instagram y Tiktok son peligrosos?
Porque detrás del filtro hay un mensaje: “Ese cuerpo no es válido”.
Y ese mensaje, repetido una y otra vez, genera inseguridad, comparación constante y miedo a habitar un cuerpo real, con curvas, celulitis o grasa.
Estos vídeos no promueven salud, promueven el rechazo a cualquier cuerpo que no entre en el molde perfecto que las redes venden. No es motivación, es presión. No es inspiración, es burla.
Del culto al cuerpo a la humillación disfrazada de humor
No es la primera vez. Ya lo vimos en series como Friends, con la versión adolescente de Mónica convertida en un gag recurrente por su peso, o en películas como Vengadores: Endgame, donde Thor con sobrepeso pierde automáticamente toda seriedad y valor como personaje. Lo que se repite es claro: el cuerpo gordo es motivo de risa, y el cuerpo fit es sinónimo de éxito.
Esa es la narrativa dominante. Una que ha calado en miles de mujeres que hoy sienten que su valor depende del número que marca la báscula o del tamaño de su ropa.
Y no, no se trata de romantizar el sedentarismo ni de negar los beneficios del ejercicio. Se trata de dejar de vincular valía personal con estética corporal.
Como entrenadores, tenemos la responsabilidad de cambiar el discurso
En mi caso, como profesional del entrenamiento femenino, tengo claro algo:
No estás aquí para castigar tu cuerpo. Estás aquí para cuidarlo. Para hacerlo más fuerte, más funcional y más libre.
Si pierdes grasa en el camino, perfecto. Si mejoras tu composición corporal, genial.
Pero lo que más me importa es que ganes confianza, salud real y un nuevo estándar de respeto hacia ti misma.
Porque un cuerpo trabajado no es el que “se parece más al de Instagram”, es el que te permite vivir con energía, sin dolores, sin limitaciones.
¿Y ahora qué hacemos con todo esto?
Podríamos seguir indignándonos con los filtros, o podríamos tomar el control desde otra perspectiva. Entrenar no como castigo, sino como acto de poder. Comer bien no como penitencia, sino como autocuidado.
Podríamos decidir no participar más de esta cultura de la comparación, y empezar a construir una imagen personal desde el respeto, el conocimiento y la acción.
Y si no sabes por dónde empezar, ahí es donde entra nuestro trabajo.
Entrena con sentido, no por apariencia
En nuestro Reto de 21 Días, no vas a encontrar promesas vacías ni transformaciones milagrosas.
Lo que sí vas a encontrar es un plan diseñado específicamente para mujeres reales, con vidas reales, que quieren cambiar su cuerpo desde la acción, la conciencia y el respeto propio.
No es gratis, y eso también es parte del compromiso. Porque cuando inviertes en ti, de verdad, todo empieza a cambiar.
¿Estás lista para dejar de compararte y empezar a trabajar por ti?