¿Patatas fritas del Mercadona sin sal una opción saludable?

En los últimos días, un snack de Mercadona ha generado bastante ruido en redes sociales. Se trata de las patatas fritas 0% sal añadida de la marca Hacendado, un producto que algunos influencers fitness han empezado a recomendar como “opción saludable”.

Y aunque es cierto que eliminar el exceso de sodio es una medida recomendable en ciertos contextos, reducir el análisis de un alimento únicamente a un ingrediente (como la sal) no siempre significa que sea saludable.

Como entrenador personal, con años de experiencia guiando a mujeres en su proceso de recomposición corporal y salud metabólica, te doy una visión clara y sin adornos: un alimento no es bueno o malo por un solo componente, sino por el contexto completo en el que se consume, su densidad nutricional y su impacto en tus objetivos.

¿Qué tienen de especial estas patatas 0% sal?

Este producto destaca, principalmente, por eliminar la sal añadida en su composición. Están elaboradas solo con dos ingredientes:

  • Patatas seleccionadas

  • Aceite de oliva

A simple vista, la propuesta suena atractiva: sin aditivos, sin conservantes y con una fuente de grasa “más saludable”. ¿Entonces, es un snack recomendable? Depende.

Aquí están los valores nutricionales por ración (130g aprox.):

  • 154 kcal

  • 10 g de grasas

  • 14 g de carbohidratos

  • 1,2 g de proteínas

Y ahora viene lo importante: no todo lo que parece “más natural” es automáticamente favorable para tu salud o tu objetivo físico.

Qué debes valorar antes de incluir snacks como este en tu dieta

Densidad calórica vs. saciedad real

Una ración de estas patatas aporta más de 150 kcal, con bajo contenido en proteína y fibra. Eso significa que, aunque pueden encajar ocasionalmente en un plan alimenticio equilibrado, no aportan saciedad real ni nutrientes clave si tu objetivo es la pérdida de grasa o la mejora del perfil corporal.

Grasa sí, pero no cualquier cantidad

El hecho de que se frían en aceite de oliva es un punto positivo frente a otros aceites vegetales refinados, pero no debemos olvidar que sigue siendo un producto frito, y por tanto, denso en calorías con escaso valor nutricional.

¿Es mejor por no llevar sal?

Reducir el sodio puede ser importante en personas con hipertensión, retención de líquidos o patologías específicas. Pero si estás sana y entrenas de forma habitual, el problema no es la sal como tal, sino el sedentarismo y la mala alimentación global.

¿Encaja en una dieta estructurada?

Sí, puede encajar como un capricho ocasional. Pero no te confundas: no es un alimento de base, ni mucho menos la clave de una alimentación saludable.
Mi recomendación a mis clientas siempre es la misma: elige snacks que te aporten algo más que sabor, como por ejemplo:

  • Yogures naturales con frutos secos o semillas

  • Hummus con bastones de zanahoria o pepino

  • Mejillones o berberechos al natural (muy buena opción rica en proteínas y sin apenas grasa)

  • Un puñado controlado de altramuces o pepinillos, si buscas algo salado

Conclusión: Ni el demonio ni el milagro

Las patatas fritas sin sal pueden ser un snack más consciente dentro de un contexto ocasional. Pero si tu objetivo es perder grasa, recuperar tu figura o mejorar tu salud a largo plazo, necesitas estructura, coherencia nutricional y entrenamiento funcional adaptado a ti.

Ni el mejor producto del supermercado sustituye un método serio, progresivo y adaptado. Y si estás cansada de probar dietas o entrenamientos que no funcionan, quizá es el momento de pasar a otro nivel.

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Tu cambio no empieza en la bolsa de patatas. Empieza cuando decides tomar acción.

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